Una llamada de teléfono es lo que me ha hecho recordar mi querido embarcadero a orillas del Duero. Son muchas las veces que lo echo de menos, como echo de menos el silencio y la calma de las aguas que bañan esa parte de su curso. Se que en estos días en los que la luz está cambiando, los atardeceres allí son especiales. La magia de los ríos, sus pasarelas de madera y los entornos arbolados. Seguro que muchos de vosotros tenéis un lugar así para visitar… y que no falten.

                                                                                                          ♥ Feliz finde ♥

 

7 comentarios

  1. Y a que altura del Duero nos estamos refiriendo? Jejeje Es lo de menos, preciosa entrada!

  2. Que preciosidad..transmite mucha calma y con la vida que llevamos eso es un lujo!!!
    bss
    natigarciaruiz.blogspot.com

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