Nunca es tarde

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Este verano leí en alguna parte que escribir las cosas que te detienen produce un estallido de desconcertante alivio. Dicen que escribirlo te da la oportunidad de averiguar a la altura que estás al mismo tiempo que te ayuda a llenar vacíos. Si os soy sincera no es que sea mucho de listas. Con la de la compra y las tareas diarias que anoto en la agenda, para mí son suficientes. Pero no está mal pensar que nunca es tarde. Que la vida pasa volando y que hay que pasar a la acción.

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Si hay algo que no soporto es la pereza. En cuanto siento que revolotea a mi alrededor, me levanto de un salto. Conmigo no va a conseguir que la magia no suceda. Y atención, porque se camufla en mil excusas. Que si el teléfono no para de sonar, que si el correo, redes sociales… excusas y más excusas.

Este domingo era casi la hora de comer cuando mi marido me dijo de ir a dar un paseo al río. Antes de decir que sí, vino la pereza con su dulce vaivén a recordarme todo lo que tenía que hacer. A diferencia de otras veces no lo dudé, me calcé mi Panamá, las gafas de sol y me subí al coche. Hubo un momento en el que el aire que entraba por la ventana me daba en la cara y me hizo sentir tan libre que algo cambió.

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Decidí que nada era tan importante como para privarme disfrutar de esos momentos. Es más, son tan necesarios y sientan tan bien que ya está incluidos en mi agenda. No hay mejor motivo que tus hijos, tu perro o tu mejor compañero para dejarte llevar aunque sea un ratito. Que pasear o hacer algo de deporte es la mejor cita que puedes tener en la agenda.

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Es momento de no dejar escapar los sueños o las metas porque se fugan como el agua entre los dedos. Es perfecto tomar consciencia de todo lo que uno quería para este año. No pasa nada porque se termine, la vida sigue y las metas siempre tienen que estar ahí. Independientemente de la forma en la que han bajado las expectativas nunca es demasiado tarde para darte otra oportunidad. Poneros las pilas que yo he conseguido apuntarme al gimnasio después de ser una vaga toda la vida. Todo cuesta, pero todo es por algo. Espero que os sirva esta reflexión, aunque sólo sea un poquito.

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Nunca es tarde

Fotografía My Leitmotiv

2 respuestas a “Nunca es tarde”

  1. Mariana dice:

    Muy ciertas tus palabras. Simples y conocidas situaciones para mi!
    Probaré con escribir! Lo vengo postergando.
    Gracias!

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